leitza
Euskal herria mendi erronka, se celebra en el precioso pueblo de Leitza

Sé que siempre he sido muy reacia a participar en una carrera de distacia ultra. El boom que las rodea y el hecho de que mediáticamente tengan mayor repercusión hacía y hace que me dé un poco de rabia que el resto de distancias, en las que mi presencia es mas habitual, queden en un segundo plano. Pero mi discurso sobre el por qué tardaba en dar el pasito a esta otra modalidad siempre terminaba con un “…no digo que de esta agua no beberé”. Claro que no. Sólo quería que me dejaran elegir mi momento y sobre todo, la carrera.

El 4 de junio era el día. Pero el trabajo de concienciación empezaba unas cuantas semanas antes, concretamente después de El Reventón Trail, en abril, carrera que fue clasificatoria para el campeonato del mundo de Trail, que se disputara en Braga (Portugal), en octubre, con algo más de 80km.

Y claro… ¿a dónde voy yo de pardilla sin haber hecho antes una así larguilla? decía yo.

Pues bueno, por fecha y porque por su entorno y lo bien que me habían hablado de Euskal Herria Mendi Erronka, me pareció la carrera perfecta. Seguro que para los ultreros es una ultra “corta” jeje.

Los dos puntos más importantes a tener en cuenta en mi caso para poder terminar una carrera  de este tipo eran la alimentación en competición y la cabeza. Comer en carrera alimentos sólidos creo que nos cuesta a todos, pero como no conviene tirar sólo de geles, hay que cambiar el chip y preparar las bolsitas con comida, que en mi caso fue pan de muesly con dulce de manzana y nueces, y unas barritas de frutos secos. Y Los geles dejarlos para lo último, tomé solo uno, a falta de 12km para meta. Y para beber isotónico y Carbo Gy de Etixx.

Y la cabeza:  ”Oihana, sabes que se te va ha hacer largo y vas a sufrir, pero sólo es la cabeza, no hay más motivos”. Fue repetirme eso a mí misma durante varios días y…funcionó. Me lo creí. Fue justo lo que pasó, pero no me afectó negativamente.

La salida era a las 8 de la mañana en la plaza de Leitza. Pero antes de eso, lo  primero que me sorprende, y  pregunto “¿aquí nadie calienta?, respuesta, “no”. Bueno pues venga yo haré lo mismo. Y después de pasar el control de material obligatorio de ese día (cortavientos y buff o gorro), me coloco en mi sitio a esperar el momento de salir. Pero en la mochila llevo algo más que lo obligatorio.

El pronóstico decía que llovería, no mucho frio pero sí agua, y las partes altas se veían muy nubladas. Así que no me fio, después de lo que pasamos en Zegama  Aizkorri…una y no más.

Por si acaso metí la bonatti de Salomon, guantes, gorro, un buff y a mi padre le dí una camiseta de competición para que la tuviera en los avituallamientos, por si me mojaba más de la cuenta para poder cambiarme e ir seca. Llovió y la bonatti me vino de lujo. El resto de cosas no fueron un estorbo en la mochila.

10,9,8,…cuenta atrás y salimos.

Yo pegada a quienes sabían bien que ritmo llevar para que más tarde no pagáramos el exceso de valentía.

Fui en ese ritmo cómodo hasta pasar el trazado cronometrado de kilometro vertical. Comiendo y bebiendo a demanda, y sobre todo controlando la zancada en las bajadas, para que los cuádriceps no sufrieran.

Antes de comenzar con el kv me dijeron que llevaba a la segunda y tercera a unos 10-11 minutos, pero el kv era una trampa en la que no podía caer. A pesar de que las subidas son donde mejor me siento, el objetivo no era hacer el mejor tiempo en el kv, sino llegar a meta al poder ser como vencedora.

oihana ehmeAsí que eché el freno de mano, subí controlando, me quedé sin agua porque había muchísima humedad y no pare de beber agua. Necesitaba más y se me abrió el cielo cuando dos chavales de la organización estaban dando agua de una fuente con una agua helada pero que entraba de maravilla. Fue en esa subida donde hacia el final me puse la bonatti cuando empezó a llover y sentí un poco de frio. Desde ese final de kv, sobre el km 25,hasta el km 45, fui más rapidito para intentar distanciarme más de mis perseguidoras. Mi mayor inseguridad era no saber hasta qué punto las chicas más experimentadas en esa distancia podían ir avanzando y recortado tiempo. Así no me podía descuidar.

Pero al llegar a Lekunberri, km 45,cuando pensé “aún quedan 22km”, suspire profundamente, y le pregunté a mi padre si había hablado con Jon, me dijo que sí, que él y los niños estaban a punto de llegar a Leitza.

Era lo que necesitaba escuchar.

Unos kilómetros más adelante me encontré con dos chicos que un rato antes me habían pasado bajando, me uní a ellos y juntos fuimos avanzando a mejor ritmo. Poco a poco fuimos alcanzando a otro grupito y así, como si de una romería se tratara y todos deseando llegar a esos últimos 10km de bajada, nos quedamos con las ganas. Unos incómodos sube-bajas por el cresterío totalmente nublado no daban tregua. Hasta que, los últimos 4km sí, volvimos a correr a pierna suelta y por fin llegamos a Leitza.

Como en todas las carreras de Euskal Herria, en esta ocasión tampoco falló el público. Mucha gente en Leitza, en los pueblos de paso y en todo el recorrido.

Personalmente una experiencia que me gustó, pero aún tengo mucho que aprender y mejorar para poder pelear con las mejores especialistas en este tipo de carreras.

Las próximas carreras a la vista son “cortas” ;).

oihana meta

 Eskerrik asko Oihana, por compartir con nuestros lectores tu primera experiencia en una ultra trail y que ¡sigas sumando muchos éxitos!

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