Caminando hacia la Hiru haundiak 2016 – Edorta Echave

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romana2016Con la vista puesta en la prueba de ultra fondoHiru Haundiak” era hora de sumar al entrenamiento alguna otra jornada en esta etapa final. En esta ocasión por, nuevamente, recomendación de Iñigo, fundador de este sitio, gran amigo y corredor, me apunté a “La Romaña”. Una marcha organizada por el Club Ganerantz de Portugalete con 56 km y 4007 metros de desnivel positivo, la hermana mayor de otra de 31 km y 2490 +.

La salida estaba prevista para las 07:15 del sábado 17 setiembre con lo que el despertador sonó a eso de las 04:40 para recorrer los 75 km que nos separan de esta localidad vizcaína. Ya en el lugar, con todo listo, allá que salimos. Con trote suave fuimos calentando para encarar la primera de las cotas, “Serantes”. Subida cómoda con unas vistas estupendas que animaban a quedarse y contemplar, pero el deber llamaba y había que continuar, así que lo dejamos para otra ocasión. Con la lluvia de los últimos días la bajada hubo que tomarla con “cariño”, apoyándonos en los bastones para no patinar y caer.

Aún y así, una par de “Uyyyyyy por poco” ya dijimos, je je.

En “Somorrostro” la lluvia nos hizo un amago, pero pasados 10 minutos, paró y todo se quedó en una falta alarma. En la subida a “Mello” coincidí con un grupo de 5 participantes, teniendo como tema de conversación la prueba que nos esperaba dentro de un mes, la “Hiru Haundiak”. Por lo que pude comprobar una buena cantidad estábamos lo hacíamos para prepararla, muchos nos volveremos a ver pronto. Poco a poco llegamos a la cima, caminos anchos en la subida y tramos con pistas anchas en la bajada buenas para dejarse llevar y estirar “patas” y también algún tramo entre árboles. Ahí una raíz salió al paso y “cataplum”. Un revolcón, un poco de barro y marcas de zarzas en brazos y piernas. Por suerte nada serio. Comprobar que todo bien y seguir para adelante.

Ya en “El Pobal”, vuelta a subir. Ya faltaba poco para el primer avituallamiento, kilómetro 25. Esto me obligó a ir cargado en la primera parte con un poco más de líquido y reservas sólidas que luego se agradeció. Repostamos hasta el siguiente que lo tendríamos en el 38 y comenzamos una subida progresiva que sobre los 700 iríamos bajando y recuperando varias veces.

Al principio pistas y paso por bosques con raíces, escalones, piedras y así hasta zonas más elevadas, donde todo era mucho más amplio. Vistas espectaculares de la zona de “Encartaciones”, una maravilla. En cotas altas nos encontramos con viento, no muy fuerte pero sí bastante fresco. La lluvia amenazaba por momentos, pero salvo unas gotitas no pasó a más. Así con los “subibajas” llegamos a un avituallamiento líquido en el “Refugio de Eretza”, kilómetro 36.

Allí nos esperaba la subida final a “Eretza”.

Terreno uniforme de pasto donde los bastones clavaban bien y servían de apoyo hasta el pico. Luego, bajada fuerte y difícil. Sendero estrecho con barro donde las zapatillas se embozaban y patinaba bastante. A sacar de nuevo bastones, apoyarse y bajar suave. Pasamos el cortafuegos y tras una zona con árboles llegamos al avituallamiento del kilómetro 38.

Con las pilas cargadas, seguimos marcha cuesta abajo por una pista dirección “Apuko”. Tramo cómodo de pista ancha que permitía dejarse llevar y soltar piernas de nuevo, muy distinto a los kilómetros anteriores. Como todo, se termina y allí nos esperaba la cima. Poco a poco, pasito a pasito, hasta arriba, sellar libreta de paso por la organización y vuelta para abajo. Aquí primero un poco de pista y luego nos adentramos en un tramo muy muy bonito pero no exento de tomar precauciones.

Sendero estrecho con barro, piedras y resbaladizo en el primer tramo de bajada, luego la pendiente aminoraba permitiendo el trote rápido por un bosque cerrado en vegetación y con mucho mucho encanto. Eso sí, sin dejar de mirar al suelo para que piedras y raíces mojadas nos jugasen una mala pasada.

Desde allí, al “El Regato”. Avituallamiento final, lugar donde nos encontramos a otros participantes de la marcha corta, algunos nos daban ánimos que ya nos quedaba poco. Siempre, siempre, gesto de agradecer. Este último tramo de subida sería sobre todo pista, aunque con mucha piedra suelta y algún tramo con zonas erosionadas por el paso del agua. Zona boscosa, pero abierta hasta llegar a la cima “Mendibil” donde se avistaba de nuevo la costa y localidades próximas.

Comienzo de bajadas suaves con césped, pero eso terminaría pronto. Al poco comenzó una bajada fuerte pero con buen terreno, que por un lado dejaba ir trotando pero haciendo trabajar mucho a los cuádriceps que nos impedían coger más carrerilla y embalarnos sin saber cómo frenar luego.

Por momentos pensaba que los dedos salían por delante de las zapatillas, je je.

Ya a “nivel del mar” entre calles y pasos por carreteras, llegamos al punto de salida donde canjeamos la libreta por un diploma y una camiseta como obsequio. Y sobre todo, con la satisfacción de haber conseguido terminar una prueba más. Atrás quedaban los 56 kilómetros iniciales y los 4000 metros de desnivel positivo en 9 horas 5 minutos.

Agradecer al Club Ganerantz por la organización y a todos los voluntarios que lo hacen posible; muy especialmente a aquéllos que en cumbres nos esperaban en los distintos puntos de control que tuvieron que aguantar el frío y el viento. Desde aquí un gran abrazo y felicitar por todo el trabajo realizado. Sin ellos nuestro disfrute no sería posible.

mendi martxa romaña

Ahora a seguir un poco más para la cita del día 14 de octubre, Gorbea, Anboto y Aizkorri con sus 100 km y 5100 de desnivel positivo nos esperan.

¡A trabajar!

¡Un saludo!

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